Y los muchachos del barrio le llamaban…

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Leoncio Morán demuestra ser un claro ejemplo de cómo un ciudadano se pierde al entrar en la política. Hoy, incluso, fue desnudado por su jefe político Fernando Moreno Peña, quien sigue mandando en el PRI para el que Loc(h)o colabora.

Es innegable que Leoncio todavía cuenta con capital político, mismo que pone al servicio del tricolor para intentar tumbar a Héctor Insúa, y que éste no llegue fortalecido hacia el 2021. Iluso sería pensar que Locho competirá por cuarta ocasión buscando la gubernatura. Ingenuo sería pensar que no va a ser así.

La inestabilidad emocional y de convicciones que demuestra el dirigente de Movimiento Ciudadano, sólo dinamita su capital y futuro político. No entiende que para ganar, a veces hay que perder, y que la congruencia y la consistencia son valores elementales en el quehacer político. No nos confundamos: esa falta de visión política no es por ser ciudadano, es por ser un mal político.

Increíble es ver que un dirigente de un partido político se ostente como “ciudadano”, critique a los políticos, se pelee con sus aliados, no suelte su cargo y paralelamente (en un mes) aspire a cuatro diferentes candidaturas. El actuar de Leoncio es risible y falto de seriedad. Una falta de respeto a los ciudadanos que confiaron en su partido, por cierto, nulamente democrático.

¿A qué aspira Leoncio Morán? A lo que sea, menos a retirarse. Cinco elecciones (tres para gobernador, una para alcalde y otra para diputado) no han sido suficientes. Nueve años de recibir dinero público (tres de alcalde, tres de diputado, tres de dirigente, y sin contar lo que ha gastado en sus campañas) parece que tampoco son suficientes. El dinero que tanto presume obtiene de la iniciativa privada del negocio que le heredó su familia, parecen tampoco alcanzar. Hay que vivir del lado correcto: del presupuesto.

A lo que sigue, Locho.

 

El Chisguete.

En una muestra desesperada de reconcialiación por parte del gobernador con el empresariado colimense, el PRI coloca a Walter Oldenburg como candidato a presidente municipal de Colima. Recordemos que hace semanas, con el asesinato de uno de los miembros de la CANACO, esta cámara se volcó a una legítima exigencia porque se mejore la seguridad en el estado. Hoy, parece que con favores políticos, Ignacio Peralta, quiere calmar las aguas. Porque primero es el empresariado que los propios priístas.